Cirugía Ginecológica y Mamaria

Tratamiento quirúrgico especializado de patologías ginecológicas y mamarias, mediante técnicas mínimamente invasivas, vaginales y abiertas.

La cirugía forma parte del tratamiento de numerosas enfermedades ginecológicas y mamarias, tanto benignas como oncológicas.

La elección de la técnica no depende solamente del diagnóstico. También se tienen en cuenta la localización y extensión de la enfermedad, cirugías previas, características anatómicas, edad, síntomas y objetivos terapéuticos de cada paciente.

El objetivo es realizar la cirugía adecuada para cada situación, priorizando seguridad, eficacia y recuperación.

Laparoscópica
Histerectomía
Cirugía mamaria
Alta complejidad
Principales procedimientos

Permite realizar numerosas intervenciones mediante pequeñas incisiones abdominales y una cámara de alta definición.

Puede utilizarse en patologías benignas y, en casos seleccionados, oncológicas. Entre sus ventajas se encuentran menor dolor postoperatorio, menor tamaño de las incisiones y recuperación habitualmente más rápida.

Es una técnica que permite visualizar directamente el interior del útero a través del cuello uterino, sin realizar incisiones abdominales.

Puede utilizarse tanto para diagnóstico como para tratamiento de pólipos endometriales, miomas submucosos, adherencias, alteraciones de la cavidad uterina y determinados sangrados anormales.

Algunas patologías pueden resolverse mediante abordaje vaginal, evitando incisiones abdominales.

La indicación depende del diagnóstico, la anatomía y las características de cada caso.

La laparotomía continúa siendo necesaria en determinadas situaciones, especialmente cuando existe enfermedad extensa, tumores de gran tamaño, antecedentes quirúrgicos complejos o necesidad de procedimientos oncológicos mayores.

La cirugía abierta no representa una alternativa “menos moderna”: en algunos casos es la vía que ofrece mayor seguridad o permite realizar un tratamiento más completo.

Puede abarcar resección de nódulos, cirugía conservadora por cáncer de mama, mastectomía y procedimientos sobre los ganglios axilares, entre otras intervenciones.

¿Qué patologías pueden requerir cirugía?

No todos los miomas requieren cirugía. La indicación depende de los síntomas, el tamaño, la localización, el crecimiento y los deseos reproductivos.

Cuando está indicada, la cirugía puede realizarse mediante histeroscopía, laparoscopía o cirugía abierta según cada caso.

La histeroscopía permite diagnosticar y tratar muchas lesiones dentro del útero de manera mínimamente invasiva.

La mayoría de los quistes ováricos son benignos. Cuando requieren cirugía, el procedimiento se planifica según las características de la lesión, la edad y el riesgo de malignidad.

Edeterminadas pacientes, la cirugía puede indicarse por dolor, compromiso de órganos, endometriomas, infertilidad o falta de respuesta al tratamiento médico.

La extracción del útero puede estar indicada por diferentes enfermedades benignas u oncológicas.

Dependiendo del diagnóstico, puede realizarse por laparoscopía, vía vaginal o cirugía abdominal.

Los cánceres de endometrio, cuello uterino, ovario, vulva y otras neoplasias pueden requerir procedimientos quirúrgicos específicos.

La extensión de la cirugía depende del tipo y estadio de la enfermedad.

Determinados nódulos, lesiones de riesgo y cánceres mamarios pueden requerir cirugía.

La indicación busca combinar seguridad oncológica con el mejor resultado funcional y estético posible.

Información para acompañarte

No existe una técnica mejor para todas las pacientes.

La vía quirúrgica se selecciona teniendo en cuenta el diagnóstico, el tamaño y localización de la lesión, la sospecha de malignidad, cirugías previas, características anatómicas y objetivos del tratamiento.

Siempre que resulte seguro y adecuado, se priorizan técnicas mínimamente invasivas. Sin embargo, en determinadas situaciones una cirugía abierta puede ser la opción más segura o permitir un tratamiento oncológico más completo.

La laparoscopía y la histeroscopía permiten resolver numerosas patologías reduciendo el trauma quirúrgico.

Cuando están correctamente indicadas, pueden asociarse con menor dolor postoperatorio, menor pérdida sanguínea, internaciones más breves y una recuperación más rápida.

El beneficio de una técnica mínimamente invasiva no está solamente en realizar incisiones pequeñas, sino en utilizarla cuando ofrece el mismo nivel de seguridad y eficacia que otras vías quirúrgicas.

Algunas enfermedades requieren procedimientos más extensos o técnicamente complejos.

Esto puede ocurrir en determinados tumores ginecológicos, endometriosis profunda, masas pélvicas complejas, cirugías previas múltiples o enfermedades que comprometen estructuras cercanas.

En estos casos, la planificación preoperatoria y la estrategia quirúrgica adquieren especial importancia.

Antes de indicar una intervención es necesario confirmar:

qué problema se busca resolver, por qué la cirugía es necesaria, qué alternativas existen y cuál es la técnica más adecuada.

La evaluación preoperatoria puede incluir estudios por imágenes, laboratorio, evaluación clínica y, dependiendo del caso, valoración cardiológica, anestésica u otros estudios complementarios.

El tiempo de recuperación depende del procedimiento realizado.

Una histeroscopía puede permitir una recuperación muy rápida, mientras que una laparoscopía, una cirugía mamaria o una laparotomía requieren tiempos diferentes.

Antes de la cirugía es importante conversar sobre internación, dolor esperado, cuidados de las heridas, actividad física y momento de regreso al trabajo.

Una segunda opinión puede resultar útil cuando se propone una cirugía importante, existen diferentes vías posibles o la paciente desea comprender si existe una alternativa menos invasiva.

Revisar el diagnóstico y los estudios antes de operar puede ayudar a definir mejor la estrategia.

Si te indicaron una cirugía ginecológica o mamaria y querés conocer las alternativas disponibles, podés solicitar una evaluación especializada.